Que nos digan misa. ¿Por qué no quiero cambiar mi alimentación?

¿Alguna vez te has planteado cambiar tu alimentación y no lo has conseguido?  Existen muchos estadios en un cambio de hábitos. Por supuesto, el primero reside en la voluntad, debe existir un mínimo deseo de hacer algo distinto a lo que estabas haciendo antes. Ese momento es tan importante como el resto. Pero no es extraño encontrarnos con baches o dificultades que nos frenen. Al fin y al cabo, vamos en contra de nuestras costumbres, y cambiar una costumbre no es moco de pavo. Por eso hoy os he querido traer algunos aspectos que considero pueden estar fallando si alguna vez hemos querido cambiar nuestros hábitos y no lo hemos conseguido. Como siempre, seguramente me deje algo, pero aquí van:

Cosas que pueden estar fallando si no consigues cambiar de hábitos

1- Voluntad: Primer logro a desbloquear. Querer hacerlo. El resto de niveles no se desbloquearán sin este. Es algo más bien intrínseco, así que la única persona que puede atacarla realmente, eres tú. ¿Qué quieres cambiar? ¿Por qué es importante para ti? Si aun así necesitas ayuda, buscar un profesional puede ayudarte a despertar tus motivaciones.

2- (Des) Conocimiento: Con tantos mitos alimentarios circulando por cualquier medio de comunicación viviente, es normal que consideremos normal nuestra alimentación aún si se sale de madre. ¿Comes galletas avaladas por pediatras? ¿Crees que las cajas de cereales con dibujos de siluetas esbeltas son más sanos que los que tienen monos o loros? ¿Te da miedo el colesterol del huevo y comer legumbres más de un día a la semana te parece una rotura de esquemas? Entonces, estás en el punto 2. Falta de conocimiento. Empezar a destapar mitos alimentarios te ayudará a elaborar un escenario en tu mente acerca de qué es realmente una alimentación saludable y qué peligros conlleva no llevarla. La suerte es que existen montones de sitios donde puedes empezar a leer sobre esto.

3- Dificultades: Con dificultades me refiero a dificultades externas, como los precios, el tiempo, la falta de ideas o la gente (porque pedirse agua para beber es para los peces y cuidar tu alimentación es ser el rarito). Para remediarlo, basta con tener recursos:
Precios y tiempo: los aúno, porque pueden compartir una misma solución: la planificación. Planificar qué vas a comer a lo largo de la semana y dedicar un día o dos a la cocina para ir congelando preparaciones, o congelar las raciones individuales que luego irás cocinando (legumbres ya cocidas, piezas de pescado…). Te permite ahorrar tiempo si no tienes que pensar qué vas a comer cada día, y con suerte puedes pillar ofertas por comprar más cantidad que te permitan ahorrar dinero también. A eso sumamos que ir a comprar con la lista clara en mente (e ir al súper sin hambre) te va a permitir ir más ‘’directo al grano’’ y no caer en tentaciones. (¿Quieres comparar precios de diferentes supermercados? Hay webs que te permiten hacerlo desde casa – www.carritus.com- aunque mejor ve a comprar al mercado).
Falta de ideas: Existen muchos recursos en internet, aquí os dejo un recetario y un post interesante de Lucía.
La gente: ¡¡Sé valiente!! Los comentarios son eso, comentarios. Y fin.

Pero hay algo más que puede estar fallando…

4- La coherencia De puertas hacia dentro:

Cuando comer bien se merece ‘’premios’’ o cuando después de un esfuerzo la ‘’recompensa’’ supone bollería etecé, algo huele a chamusquina. Pero si solo es una vez. No, no hablo de si es adecuado a nivel nutricional o no. De eso ya dimos algunas pinceladas en otra entrada. ¿Es malo comer algún dulce de vez en cuando? Dentro del contexto dietético de cada uno, no tiene por qué. ¿Es malo que esperes ese momento durante todo el día/ toda la semana? No sé, dímelo tú. Cuando llegue a casa me voy a comer X. El ansia por la comida es algo bastante común, molesto y sobretodo predecible y por tanto prevenible.

Cuando dejar de comer sano se convierte en un alivio significa que no entra dentro de tu código de valores (o que no has buscado recetas suficientes). Tu código

misa1
”Llevo todo el día sin fumar, me merezco un piti” ¿Tendría sentido? Ansiedad por los ”premios” que nos ”merecemos” por haber comido sano.

de valores, eso que te impide correr desnudo por la calle o gritar en medio de una función de teatro. ¿Qué quiere decir esto? Que a lo mejor no estás preparado/a para hacer un cambio de hábitos. Primero necesitas saber. Crear conciencia. Considerar necesario hacerlo. ¿Cómo lo ibas a mantener si no? Realmente creo que buscando buenas recetas esto puede paliarse casi por completo.

 

Pero ojo, no estoy diciendo que nos privemos de todo placer culinario, la cosa es muy distinta si esos placeres entran en tu hábito sin montar el pollo, de forma ocasional (‘ Que sucede en alguna ocasión, pero no de forma habitual ni por costumbre. ’’ RAE), sin crear ansiedad ni antes, ni durante ni después de su ingesta; y si es en un contexto social donde la compañía y los sabores se mezclen divinamente, pues mejor.

 

5- La coherencia De puertas hacia afuera: ser sostenible es ser íntegro contigo mismo/a

Intentar ser íntegro y coherente es algo muy difícil. Por eso pido que nadie se desanime si empieza a intentarlo.  ¿Qué significa ser coherente en el ámbito alimentario – e individual, porque colectivo aún queda un trecho-? Estás en contra de las corridas de toros, pero comes ternera más de 3 veces a la semana. No soportas vídeos de maltrato animal, pero comes carne que no es de pasto. Yo es que vídeos de granjas donde se ven imágenes fuertes no puedo ni verlos, pero si no como carne cada día voy a desproteinarme. No sabría deciros, se podrían tratar muchos temas. Cada cual sabe a qué incongruencias puede que se enfrente día a día. Y es normal ignorarlas, porque somos humanos, tenemos corazón pero también tenemos un cerebro con sistemas de defensa para olvidar, para delegar, para que nuestro día a día tenga sentido, estemos bien y vivamos bien. Y se puede vivir así, cegado, hasta que la palmemos. Pero también se puede cambiar. Aunque sea un poco. Un 1% de ti, ya es más que un 0% de ti. ¿No te convence? Algunos datos: producir un kilo de proteína procedente de ternera necesita 18 veces más tierra, 10 veces más agua, 9 veces más combustible y 12 veces más fertilizante que producirla a partir de legumbres (podéis leer más sobre esto en el libro #VegetarianosConCiencia).
Si empiezas a intentar dar coherencia a tu hábito alimentario, siempre estarás haciendo más que si no lo estuvieses intentando. SIEMPRE.

El cambio de hábitos es un proceso largo y con muchos detalles. La última clave para esto podría ser la paciencia. Sé paciente contigo mismo y date tiempo para adaptarte a cambios muy pequeños, porque solo si respetas tus propios tiempos podrás introducir cambios que duren de verdad, y no dietas con fecha de caducidad.

Y por ahora, eso es todo. ¡Espero que os haya sido útil!

Hasta pronto

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